sábado, 3 de julio de 2010

Día 15: Victorias

Dolorido. Así está Giorgio Mamani, el último futbolista combativo. Se quedó no sólo sin Mundial. Sino también sin anti-Mundial: porque los alemanes del Partido Verde lo hicieron un juicio sumario y lo expulsaron del foro antiglobalización.

Cabizbajo y refunfuñante, salió del estadio y encaró por las calles laterales.

“El problema táctico de Maradona no fue el mediocampo sino sus falta de puntos medios: el equilibrio, la armonía, la mesura nos son imposibles”, se dijo Mamani así mismo, con tono de autocrítica, sabiendo que comparte el gusto por los excesos, el estilo barroco, la pasión desaforada.

"Lo sé. Siempre nos jugamos enteros", lamentó con la certeza de los que no saben hacer otra cosa.

“Esa frase de Maradona sobre la primacía de la superioridades individuales sobre el trabajo grupal nos representa a todos”, se confiesó Mamani asumiendo esa imposibilidad, tan argentina y tan napolitana, de poder conjugar los potenciales individuales con una tarea colectiva.

“Está bien jugársela con una corazonada. Pero también hay que oír a los demás”, le reprocha a Maradona y se lo reprocha a él mismo.

“Por eso, no grité los goles holandeses contra Brasil: ahora la causa latinoamericana se nos va al carajo”, gritó mirando al cielo.

Mientras camina por Ciudad del Cabo, en el extremo último de África, siente el peso de todas sus derrotas encima. Asimismo, también siente sobre sus espaldas el peso de ese continente negro, la patria de la humanidad entera y todas sus infamias.

Ensimismado y taciturno, Mamani entró en un bar de mala muerte y pidió una cerveza. Mientras disfrutaba de esa paz ambarina, un negro le tocó un hombro.

“Usted es Mamani”, preguntó un anciano erosionado por las injusticias de África. “Yo soy Friman”, explicó el señor en un español arcaico, intentando recordar una lengua que creía olvidada.

Mamani lo miró con ojos paranoicos.

- "¿Quién es usted?"– lanzó asombrado.

- "Mamani, lo conozco desde hace mucho tiempo"– explicó el anciano con una sonrisa sin dientes.

- "¿Quién es usted?" – volvió a inquirir aún más paranoico.

- "Soy este chico" – respondió el anciano mostrando una foto tan amarillenta como la cerveza.

Mamani se quedó azorado: era una foto del Che Guevara en su misión en Angola y en sus brazos tenía a un niño.

-"Por eso, hablo en español: lo aprendí con ustedes, con los argentinos y los cubanos. Ustedes nos pasaron sus ideas revolucionarias"– garabateó el viejo.

Fue entonces cuando Mamani se partió en un llanto y el viejo atinó a darle una palmada en el hombro.

- "No, llore. Mamani, no llore" – insistió el viejo.

- "Mamani, mire todo lo que se avanzó desde entonces"- dijo el negro.

- "Le estamos muy agradecidos a ustedes" –repitió Friman, con el peso de la historia.

-"Mire, mire, todo lo que hemos avanzado. Las derrotas, a veces, con el tiempo se convierten en victorias" –ensayó el hombre gastado por su africanidad.

Mamani siguió llorando.

-"Cuando el Che y su escuadrón de cubanos perdieron, todos pensamos que sería un fracaso. Pero sus ideas siguieron y muchos africanos quisieron imitarlo: unos años después, lograríamos la emancipación. Con Maradona y su escuadra argentina pasará lo mismo: serán muchos los que sigan su visión revolucionaría del futbol" –disparó el negro con certeza.

Por un insistente, Mamani pudo mirar todo con mejor perspectiva. Más calmado, volvió limpiar su amargura interior con un sorbo de cerveza.

-"El juego de la emancipación está iniciado" – prometió este anciano sin dientes, que supo estar en brazos del Che Guevara. Y sabe de derrotas y de victorias. Pero mucho más sabe por negro y por viejo.


domingo, 27 de junio de 2010

Día 14: Maquiavélico por definición

El fin justifica los medios. Eso declaró Giorgio Mamani, el último futbolista combativo, al finalizar el partido entre Argentina y México, cuando un grupo de mariachis borrachos lo encaró con quejas y reproches por el primer gol de Tévez.

Intentando contener su furia, Mamani, con su habitual carácter, les planteó que “el futbol es maquiavélico por definición”.

Con esa frase, los frenó en seco en medio de la tribuna. Con aires de catedrático, Mamani expuso: “es sabido que los grandes goleadores y los estrategas más virtuosos están por encima de la ética y la moral dominante para conseguir sus objetivos o llevar a cabo sus planes”.

Sin aceptar la validez del planteo sociopolítico y mucho menos del tanto, los mexicanos seguían denunciando un complot motorizado por el G-20 y la sinarquía internacional.

Entonces, Mamani los pecheó y les repitió: "El futbol es maquiavélico por definición Y, por eso, se lleva estupendamente bien con nuestro mundo. ¿Qué de Alemania sin el penal sancionado por el árbitro Codesal en la final de Italia 90? ¿Qué sería de los delanteros sino engañaran con su cuerpo a los defensores? ¿Qué sería de Maradona sin su mano invisible y que hubiera sido de sus rivales si no le hubieren golpeado en sus tobillos amorotonados? ¿Qué sería de Materazzi si no hubiera provocado a Zidane en la final de Alemania y quería sería de Bilardo sin sus bidones? Es evidente que, en el futbol, los medios están subsumidos a los fines"
"México tiene mucho que aprender. Y deberían empezar con El Príncipe", recalcó Mamani. Y uno de los mariachis borrachos se creyó que habla de Enzo Francescolli.

Aunque los hinchas pasados de copas no puedan aceptarlo, Mamani les dijo que lo más importante del partido de hoy: no es que Argentina haya pasado a los cuartos de final, sino que se haya derrotado al "ALCA Futbolístico" encarnada por México, miembro del NAFTA, que manteniendo una concepción neoliberal del deporte, se ha convertido en una terrible maquiladora futbolística-comercial.

Tal como lo denunció Mamani en la caótica primera conferencia de prensa de Javier Aguirre: "El futbol azteca es un negocio concentrado, absolutamente viciado por la tercerización laboral, la transnacionalización, la compra y venta de marcas y la fetichización de los ídolos".
Con una perspectiva histórica, también la afición mexicana podrá comprender el análisis del goleador quechua: "México es una escuadra mediocre que clasifica a todos los mundiales porque sus eliminatorias de la Concacaf son una bicoca".

“Ya lo dije una vez: México es el fútbol lo que el Subcomandante Marcos a la política: mucho blablá y ningún logro”, enfrentó a los mariachis borrachos que, presos de su furia, intentaron golpearlo con una botella de tequila.

"No sólo los mexicanos deberían leer a Maquiavelo para arribar a la cima del fútbol sino también el enmascarado de Chiapas debería hojear El Príncipe para llegar al poder", vociferó antes de perderse entre los miles de argentinos que se fundían en un festejo interminable.

sábado, 26 de junio de 2010

Día 13: Todos lo quieren como DT

Cansado, pero feliz. Giorgio Mamani, el último futbolista combativo, llegó caminando desde Polokwane, la ciudad donde jugó la selección argentina el martes pasado.

Aparentemente, el alemán no quiso traerlo en su coche alquilado, porque él lo empujó, tras el gol de Palermo, y lo hizo rodar 40 escalones hacia abajo. “¡Qué poco humor tienen los alemanes!”, sólo atinó a decir Mamani cuando se enteró que el germano lo dejaba a gamba.

Pero al llegar al Soweto, descubrió que se había vuelto más famoso que Messi. No sólo eso: además, todos los equipos tercermundistas lo querían contratar como DT para el próximo mundial.

La primera sorpresa fue un llamado del Kim Jong II, el presidente del comité de defensa de Corea del Norte, quien quería ofrecerle la conducción de su vapuleado seleccionado.

Con su poco diplomático estilo, el quechua rechazó la oferta porque, por contrato, le querían imponer que se corte el pelo con el look del "querido presidente" y que los jugadores no usaran botines para no parecer más altos que su narcisista líder.

“Ni hinchas tienen los de NorCorea: fijate que tuvieron que alquilar actores chinos para que los apoyen. Además, estas 4 años armando el equipo y cuando viajas al exterior, siempre hay alguno que pide asilo político y te deja en banda”, rezongó Mamani tras colgar el tubo con Kim Jong II.

Al rato apareció, el embajador de Grecia en Sudáfrica con la misma idea. Esta vez, Mamani fue más contemplativo porque se siente vinculado, a raíz de su madre napolitana, con toda la cuenca del Mediterráneo.

Después de pensarlo dos veces aceptó la oferta diciendo: “Me haré cargo del equipo si al mismo tiempo, Grecia se retira de la Eurozona, suspende el euro y reinstala de dracma y le exigimos a los tenedores de bonos una quita del 70%. Eso para empezar: después renovamos la Corte Suprema, cambiamos la ley de Medios e implementamos el plan universal por hijo”.

Al diplomático, esas condiciones no le cayeron nada bien y se produjo el siguente diálogo:

EL EMBAJADOR: ¿Pero esto es un plan de gobierno o un proyecto deportivo?

MAMANI: Es la fórmula del éxito. Ah, me olvidaba: también hay que cobrar retenciones a la soja.

EL EMBAJADOR: En Grecia no tenemos soja.

MAMANI: Bueno, entonces cobremos retenciones a la exportación de aceite de oliva.

EL EMBAJADOR: No estoy autorizado para tomar tales determinaciones. Sólo tengo órdenes de contratarlo como DT de la selección para el próximo campeonato FIFA.

MAMANI: Embajador, ustedes no entienden nada. Para triunfar en las canchas, los sudamericanos tuvimos que sacar, primero, al neoliberalismo.

EL EMBAJADOR: Usted es un sofista irredento.

MAMANI: Mire a la Francia del ajuste, mire a la Italia de la gangrena berlusconiana… ya sabe cuál va ser el destino de la Alemania financiera y la Inglaterra bursátil. ¿Dónde está el Milagro de Irlanda e Islandia?

EL EMBAJADOR: Me retiro dejando en claro que usted no respetó mi envestidura diplomática.

MAMANI: Pero, andá griego… para ganar unos dos puntos más en la primera fase, ustedes como defensores tenían que poner al perro antisistema que estaba en todas las manifestaciones contra los ajustes … ¡tómatela, Papadopulus!

Para cerrar esta jornada de ofertas y convocatorias, Mamani aceptó la invitación de la delegación de Argelia por un buen motivo: lo llevaron a ver un show de odaliscas y a comer cuscús. Al igual que NorCorea y Grecia, los funcionarios argelinos querían proponer a Mamani como de DT de su selección.

Aunque él tiene mucho respeto por Argelia, por el líder Ben Bella y sabe que hubo numerosos puntos de unión entre la resistencia peronista y el Frente de Liberación Nacional, Mamani rechazó ese honor.

Pues, en su paso por Palestina, conoció los riesgos que implican dirigir a jugadores musulmanes.

En una ocasión, los jugadores más practicantes se pusieron a rezar mirando a la meca en el medio del partido y los rivales aprovecharon para hacerles 5 goles. Y después terminaron todos furiosos porque habían perdido por goleada contra “el equipo del infiel”.

En otra oportunidad, Mamani les dijo a sus jugadores que “Maradona era Dios” y quisieron lapidarlo porque considerarlo por encima de Alá.

Si bien Mamani impulsó la doctrina del "futbol de guerrillas", nunca comprendió a los defensores que, bajo sus camisetas, se llenan de explosivos y después se andan inmolando con tal que no les hagan un gol.

Pese a eso, Mamani terminó la cena dando un consejo: “Los argelinos tienen frenar la sangría de jugadores: no puede ser que Francia tenga más magrebíes que normandos: Zidane tenía que ser suyo”.

Como ya anticipamos en otraa oportunidad, Mamani se dedicará a constituir la selección quechua integrada por jugadores de los actuales territorios del imperio inca. Cuando los periodistas deportivos le preguntaron porqué rechazaba contratos tan jugosos en el exterior, Mamani respondió: “Ya lo dije: los DTs tienen que se parecido a sus pueblos . Ese el camino para quebrar la alienación que nos separa de nuestra sociedad y de nuestra geografía".

"La alegría popular es un hecho político", lanzó enigmáticamente antes perderse en las callejuelas de Soweto pensando en el partido de mañana contra los aztecas.

martes, 22 de junio de 2010

Sudáfrica: En Polokwane

Un milagro se produjo en la víspera del partido de Argentina-Grecia: Hans, un alemán del Partido Verde alquiló un auto e invitó a Giorgio Mamani, el último futbolista combativo.

Así que partieron hacia Polokwane, el norte de Sudáfrica, para ver el “clásico de las crisis financieras”.

Desde la ventanilla del auto, Mamani conoció la magnetismo que ejercen los atardeceres sobre las sabanas africanas. Aunque duran sólo un instante, el tiempo parece detenerse mientras esa tierra salvaje se tiñe de luces naranjas y sombras violáceas.

Ante tal espectáculo, agradeció a Inti, el dios sol. Sin creer en los horóscopos como Domenech, Mamani, como buen quechua, depende también de los astros. Y no se le pasó por alto que, ayer, era solsticio de invierno: el día más corto del año en el hemisferio sur y, por ende, también la noche más larga.

“La fiesta del Inti Raymi marcan los tiempos de siembra y cosecha, en el cual le rogamos a la Pachamama y al Sol para que la tierra sea fértil y nada nos falte”, le explicó Mamani a Hans, el alemán. Al principio, sus comentarios le parecieron verdaderamente pintorescos y simpáticos pero, luego, comenzó a verlos como una clara apología de las supercherías.

“También es un tiempo de esperanza porque la tierra entra en un nuevo ciclo de vida”, acotó Mamani ante la cara pálida del militante del Partido Verde. El muchacho, oriundo de Sajonia, no podía creer lo que escuchaba. Furioso y enajenado, mientras manejaba, intentaba catequizarlo recitando en su parco español la tesis de Ludwig Andreas Feuerbach sobre el humanismo ateo.

Finalmente, llegaron a Polokwane. Mamani encontró a la ciudad muy parecida a su Salta natal. “La tierra es pedregosa, amarillenta, y uno se encuentra ranchos llenos de cabritos”, comentó antes de observar que ambos lugares se encuentran casi a la misma altura del trópico de Capricornio.

Como si faltaran coincidencias, Mamani descubrió que en este pueblo africanos hay una animosidad muy grande contra los ingleses. “Acá los piratas montaron los primeros campos de concentración, dijo Mamani antes de recordar que se cumplen 25 de los goles de Diego a los ingleses.

“Date cuenta, Alemán, todo esto son señales de buenos augurios para nosotros: ustedes están fritos”, le enrostró al muchacho de Sajonia que, lejos de admitir las evidencias cosmológicas presentadas Mamani, prefería confiar en un mundo cartesiano, regido por la diosa razón.




lunes, 21 de junio de 2010

Sudáfrica: DTs parecidos a sus pueblos

Los militantes del mandelismo disidente del Soweto están tristes con el desempeño de los equipos africanos.

Pues ellos creían que llegaría la hora de la gloria negra y los marcadores terminaron indicando lo contrario: Sudáfrica, Nigeria, Costa de Marfil, Camerún y Ghana son una sombra.

Con esas penas e inquietudes, organizaron una comisión de notables y acudieron a consultar a Giorgio Mamani, el último futbolista combativo.

“¿Por qué fracasan los equipos africanos y por qué triunfan los latinoamericanos?”, fue la pregunta que le hicieron disparando no sólo una clase magistral sobre el "futbol de guerrillas" sino también una lección de conducción política.

Por eso, la respuesta de Mamani merece ser transcripta:

“El fracaso de los africanos se basa en la misma razón que triunfan los latinoamericanos: los primeros renunciaron a su historia, su identidad y su esencia, mientras los segundos decidieron encarnar sus tradiciones de la mejor manera”, explicó para comenzar.

“Por primera vez, en su historia, los DT de los equipos latinoamericanos se parecen a sus pueblos", recalcó Mamani.

"Mientras en África se da el fenómeno contrario: Fíjese el caso del Costa de Marfil y Nigeria que han elegido a entrenadores del color de sus opresores: ambos equipos llevan técnicos de Suecia como si pensaran reconquistar la Costa de Oro, el fugaz imperio sueco que se extendió en el golfo de Guinea a partir de 1650”, declaró sin pelos en la lengua.

“Por eso, la elección del sueco Erickson como DT de Costa de Marfil es una aberración sociológica: hasta tiene cara de mercader esclavista, apuntó sin dejar de disparar dardos contra Camerún por elegir a un técnico de Francia, su vieja cabecera imperial.

“Aquí mismo, en Sudáfrica, se eligió como DT a Carlos Alberto Gomes Parreira sin advertir que él es agente de Itamary y que Brasil y Sudáfrica tienen intereses contradictorios por ser potencias emergentes”, denunció Mamani para sorpresa de todos.

Como consejo, el creador del futbol de guerrillas recomendó: “Los africanos tienen que buscar un DT que haga como el Che en Angola: un tipo que se anime a adentrarse en las selvas futbolísticas y los inicie en el juego de la emancipación”.



En cambio -dice Mamani-, los entrenadores latinoamericanos expresan en el sentir de sus pueblos y los ideales del proceso de desconolización. "Coincidiendo con los festejos de los bicentenarios, estramos ante la segunda liberación nacional. Por eso, sus DT se parecen a los pueblos”, remacha.

“Es claro que Maradona se juega el todo por el todo y encarna la estética barroca, pasional, el gusto por los excesos. Su sentir es melodramático, tanguero, que tienen los argentinos y los napolitanos”, explicó el ex jugador. “Su resurrección personal es la resurrección de todo un pueblo que vuelve a sonreírle a la vida”

En esa misma línea, sostuvo que: “el argentino Bielsa tiene mucha sintonía con los chilenos: ambos funcionan con lógica mecánica, metódica y valoran el orden y la disciplina obsesiva. Recordemos que el pueblo chileno es un pueblo de poetas e ingenieros: los literatos tienen toda la imaginación que a los otros le faltan”.

“El Tata Martino, al ser santafecino, comparte muchos códigos culturales con los Paraguayos. Esa afinidad nace con la vieja ruta colonial que iba desde el fuerte Sancti Spirit fundado por Sebastián Gaboto en 1567 hasta Asunción. Las pautas de comportamiento de los guaraníes, las influencias de las misiones jesuitas y la simpatía de los caudillos del litoral argentino con el proyecto de Solano Lopez se reactualizan en ese equipo y explican el éxito de Martino”, ilumina Mamani a la audiencia.

Asimismo, valora el rol de Washington Tabárez. “El maestro es uno de más de los tantos educadores nucleadas en la reconocida Federación Uruguaya de Magisterio. Grandes docentes han salido de este país: el maestro José María Firpo, compilador de Qué porquería es el glóbulo, o el ex maestro, Eduardo Galeano, quien cuenta un cuento sobre la importancia de aprender a “perder el miedo de equivocarse”.

Gran conocedor del país azteca, el futbolista combativo declaró que: “Javier Aguirre, el DT mexicano representa a la Izquierda All Inclusive, aquellas agrupaciones que se emborrachan con sus ideas hedonistas y conforman gran parte de la progresía del DF”.

“El Brasil de Dunga es similar al Brasil de Lula y comparte sus pros y sus contras: ambos encaran un proyecto para disputar la hegemonía global, pero dando las espalda a sus bases sociales: el manto de olvido tendido sobre Ronaldinho es comparable al distanciamiento del presidente con los sectores díscolos del PT”, remarca.

En la vereda de enfrente de los equipos latinoamericanos se encuentra Honduras con dos partidos perdidos. Por eso, Mamani no se cansa de aclarar: "Honduras no pierde por sus carencias futbolísticas, sino por aplicar una especie de veda que establece la Prohibición de elementos de afirmación ideológica o de propaganda zelayista. Hubo persecutas políticas, jugadores prohibidos y ahora que vayan a llorar a la boca de Lobo.

Los representantes del Partido Verde de Alemania oían a Mamani boquiabiertos y se apuraban a tomar apuntes. Seguramente, los usarán estas palabras como materia prima para ganarse alguna beca.


domingo, 20 de junio de 2010

Día 11: Su amigo Anelka

Dos días estuvo sin aparecer por el Anti-Mundial: porque Giorgio Mamani, el último futbolista combativo, se fue de juerga con Nicolás Anelka, el delantero recientemente expulsado de la selección francesa.

“Si, si, Nico insultó al técnico Domenech, pero por otros motivos que los medios se empecinan en ocultar”, anticipó Mamani al llegar a Soweto oliendo a cerveza Chibuku Shake Shake antes de comenzar a narrar las verdaderas razones que provocaron la expulsión del goleador.

La prensa suele remarca que Anelka “nunca fue el más dicharachero sino más bien un tipo taciturno, malhumorado y de aspecto inquietante”. Pero desconocen que él es hijo de dos militantes independentistas de Martinica y sobrino nieto del martinico más famoso: Franz Fanon, autor de “Los condenados de la tierra”. “Nico tiene el mismo espíritu rebelde e incansable que sus padres” sugirió elípticamente el inventor del “futbol de guerrillas”.

El problema en la escuadra gala surgió cuando: el director técnico, Raymond Domenech, recibió un llamado de Nicolas Sarkozy. El presidente se quejó por los excesivos gastos de la delegación en Sudáfrica, especialmente, en el precio suntuosas habitaciones que superan los mil euros diarios. De esa forma, exigió que se redujera el presupuesto en sintonía con el severo plan de ajuste lanzado días atrás en Francia.

Con el visto bueno de los astros, Domenech se disponía a aplicar una reducción presupuestaria.

Pero Anelka se me paró ante los 23 jugadores y planteó que ese no era el camino acertado. “Es un plan errado que nos llevaré a otro desastre”, argumentó Anelka y con el mismo tono propuso: “Impulsar medidas anticíclicas como hizo Cristina en Argentina”.

Entonces, el técnico amenazó con hacer rodar las cabezas de todo aquel que se oponga al recorte presupuestario.

“Usted es otro de los exiliados españoles antifranquistas que, cuando llegan al poder, se comporta como un dictador", le enrrostró Anelka.

“Siempre los planes de ajuste cierran con represión”
, continúo denunciando, rabioso y exaltado, Anelka, sin guardarse nada, tal como lo dijera alguna vez su admirado Fanon: cuando la ira estalla, se recupera su transparencia perdida.

Con esa impronta, el martinico siguió insultando al director técnico.

La violencia del colonizado fue respondida con la violencia del colonizador:
Domenech eliminó a Anelka del plantel sin comprender que, al eliminarlo, se eliminaba a si mismo: y ahora enfrenta una huelga en su plantel comparable a la que se realizará en las próximas semanas en Francia.

Todo esto le contó Anelka a Mamani, entre copa y copa. Y el quechua no tuvo más que palabras de aliento para este representante de la auténtica resistencia gala.

Del mismo modo, Mamani le contó que, en 1978, fue removido del seleccionado argentino por una intriga tejida entre Menotti, entrenador vinculado al PC, y las altas esferas del Kremlin y la Casa Rosada.

Esa dura experiencia quedó plasmada en “el Libro Negro de Mamani”, manual doctrinario donde se exponen los conceptos básicos del “Futbol de Guerrillas”.

Más precisamente, Mamani le recomendó leer el capítulo dedicado a los entrenadores conservadores, donde describe, con su incendiara prosa, las técnicas para encerrar a los DT mezquinos en un “vestuario del pueblo” hasta que se sacien las exigencias populares de gol y los dirigentes repartan pelotas en los barrios pobres.

“Es la única forma que este sistema le devuelva la felicidad al pueblo”, esboza el futbolista quechua mientras prepara se prepara para vivir en solsticio de invierno y rendir culto al dios Sol.

jueves, 17 de junio de 2010

Día 10: Mensaje en un abrazo

No se ilusiona con los 4 goles. Giorgio Mamani, el último futbolista combativo, recuerda una goleada argentina por Mundial: Jamaica, Serbio y Montenegro fueron víctimas de sus francotiradores.

En cambio, Giorgio se entusiasma con la enseñanza final: el abrazo de Maradona a Demichelis.

"Ese gesto promueve la opción por los pobres", explica Mamani a quien quiera oirlo

"Esa es la imagen de la verdadera victoria: los medios no la repiten esa toma porque saben lo que quiere decir: es metáfora antisistema", reclama con su vigor.

Al finalizar el partido, el DT podría haber ido a abrazarse con Messi: el rey y su heredero. Maradona podría haber ido a colgarse de Higuaín sugiriendo que las viejas victorias se reviven en las nuevas figuras.

Pero no: Diego -con su enorme talento semiótico- fue abrazar a Demichelis, al que erró. Y lo hace con todas sus fuerzas para fundirse durante varios segundos; muchos más que al resto. Es un dios, barbado y comprensivo, abrazando al ángel caído, al expulsado del altar del exitismo, al que falló y merece nuevas oportunidades.

“Lo hace porque Diego sabe, muy bien, lo que es equivocarse”, sostuvo Mamani.

"Fijate lo que dijo en la conferencia pospartido: salimos fuertes porque un compañero había errado... el afecto es de agradecimiento... consensuamos... no ponemos una multa... hasta le pidió perdón a Platini", explica Mamani remarcando las condiciones como conductor de Maradona.

“Eso me gusta de Diego: es un ganador que quiere e incluye a los perdedores”, insiste ante los que sólo quieren alegrarse por los goles. “Esa es la vía argentina a la victoria”, repite.

miércoles, 16 de junio de 2010

Día 9: Furia

Furioso. Así estaba Giorgio Mamani, el último futbolista combativo, mientras pasaban por TV el partido de España y Suiza.

Como ya contamos hoy, las actividades del Anti-Mundial comenzaron temprano: arrancaron con unas empanadas y tamales acompañadas de no poco vino. Y siguieron con un partido homenaje entre los militantes sociales hondureños y chilenos y después miraron por TV el triunfo del Chile de Bielsa sin mayores problemas.

Hasta que, luego, arrancó la televización del partido de España, el ex candidato.

Pero resulta que: Mamani se levantó y empezó a putear a la pantalla de televisión, como un loco, ni bien España puso en pie en el césped.

- “¿Mamaní le pegó mal el vinito?”, preguntó un chileno.
- “No, no es eso”, respondió él.

Mamani seguía frente a la pantalla puteando.

- “¿Mamani está enojado con España porque Pizarro conquistó a los Incas?”, preguntó un hondureño con sangre maya.
- “No, no es eso”, respondió él.

Como si estuviera en la cancha: seguía insultando a España.

- “¿Mamani está enojado por la Segunda Conquista realizada por España durante de la década del 90?", preguntó un militante altermundista.
- “No, no es eso”, respondió él.

Así seguía un buen rato: hasta que uno le alcanzó un vaso de vino.

- “¿Qué le pasa, Mamani?”, preguntó el tipo queriendo saber.
- “Me da bronca que el Partido Socialista Obrero Español impulse la flexibilización laboral. Hace rato que no son socialistas, ahora son antiobrero y pronto ni siquiera serán españoles”, respondió el viejo futbolista.

En el mismo tono, agregó:

- “Los radicales, con De la Rua, tuvieron la DIGNIDAD de coimear con la Banelco. Estos españoles lo hacen por gusto y siguen posando de progre”.

Esa había sido la gota que derramó el vaso de paciencia: Mamani ya andaba enojado con el diario El País que, antes se limitaba a criticar las experiencias políticas latinoamericanas con cierto aire de superioridad y ahora también se había ensañado con el equipo de Maradona mientras España -yendo de punto- pierde con la banca Suiza.

“Es una metáfora que explica su quiere financiero”, dijo, por último Mamani, antes de brindar por la derrota de la "furia roja".

Por si falta aclararlo: ahí, a nadie le importó que el gol suizo fue "antireglamentario".

Día 9: Tamales y empanadas

Todos borrachos y riendo. Así terminó el partido homenaje a la militancia social de Chile y Honduras organizado por Giorgio Mamani, el futbolista combativo, en el barrio de Soweto.

Desde ya, fue uno de los momentos más entretenidos del Anti-Mundial. La cita comenzó con un gran almuerzo a la canasta: los chilenos aportaron 50 docenas de empanadas y 30 cajas de vino Santa Elena, famoso por su buen precio y su áspero sabor. Mientras los hondureños trajeron 50 docenas de tamales. “Dos comidas que están presentes en toda la América Morena”, acotó el mentor de este encuentro deportivo-político.

Cuando todos estaban entonados, Mamani convocó a librar un "fulbito" en uno de los muchos potreros de esta barriada africana. “No me gustan los enfrentamientos entre países latinoamericanos porque amplían el proceso de balcanización, promovido por nuestras oligarquías hace 200 años”, arengó Mamani antes del punta pie inicial.

El equipo hondureño estaba dirigido por ex presidente Manuel Zelaya, quien comparte con Mamani ese destino errante, lleno de persecuciones y asilos. “Nuestra patria es como una pelota: vamos de un lado a otro, golpe a golpe”, se dijeron en broma.

Su equipo estaba preparado para la resistencia: la primera línea eran conformada por militantes y periodistas perseguidos por el régimen de Porfidio Lobos. Pero lo mejor era aportado por varios garifunas, descendientes de los antiguos esclavos, juegan con la misma gracia que bailan y cantan.

La dirección de la escuadra chilena era otro lujo: quedó en manos Miguel Littin, el director de El chacal de Nahuel Toro, quien supo integrar los órganos de prensa de la Unión Popular y del gobierno de Salvador Allende.

En el arco atajaba un minero del cobre con sus manos gastadas. La defensa estaba conformada por un mapuche –radicado ya en Holanda– y un sindicalista de la CUT. Al medio, se desempeñaba un desocupado de la Población Legua Emergencia, un barrio muy parecido al Soweto, otro representante del "conurbano global". El delantero era otro lujo: Alejandro Navarro, el díscolo senador del MAS, que siempre dispuesto a ir al frente.

El partido: como era de esperar no fue ninguna demostración de destrezas y talentos. Al mediodía, cuando el sol comenzó a pegar, cortaron rápido y se fueron a ver mirar por TV al encuentro de sus respectivas selecciones. “Ta bien… lo mismo hacíamos nosotros en México en el 78. Somos cuadros, pero no somos marcianos”, remarcó Mamani antes de regresar al salón comedor, donde continuaron brindando con vino Santa Elena.

Entre copa y copa, los muchachos de Chile le comentaron un rumor: un rumor sobre un romance entre el loco y la mami. Hacen linda pareja.


lunes, 14 de junio de 2010

Día 8: Silenciados

Silenciado. Una vez más Giorgio Mamani, el último futbolista deportivo, fue víctima de la tácita censura del establishment del periodismo.

Nada se dijo de la reunión de este deportista rebelde mantuvo con Estela de Carlotto. La presidente de las Abuelas de Plaza de Mayo se acercó hasta el Soweto para saludarlo y participar del Anti-Mundial. Además, aprovechó su presencia en el foro para promover su candidatura al Premio Nobel de la Paz. El compromiso de esta mujer con los Derechos Humanos es tan fuerte que ni el Partido Verde de Alemania pudo presentar objeciones.

"Mi cancha es el mundo, y la lucha con abuelas", declaró Estela ante un auditorio repleto demostrando un cabal conocimiento de la Doctrina Mamani. "Este premio Nobel sería para todas las mujeres argentinas. No somos distintas, ni mejores ni peores, somos parte de esas argentinas que luchan en los comedores para los pobres, los merenderos, por mantener una casa con su trabajo", afirmó emocionando a las militantes del mandelismo de base que realizan esas tareas en esta populosa barriada.

Tampoco nada se dijo del homenaje que Estela de Carlotto y Giorgio Mamani realizaron a las víctimas de la masacre de 16 de junio de 1976.

Por entonces, el Apartheid había ordenado que los estudiantes negros debían estudiar el afrikaans, la lengua del opresor blanco, provocando una serie de protestas estudiantiles que serían reprimidas por las fuerzas policiales con un saldo de 575 muertos.

"Es la versión sudafricana de la noche de los lápices", recalcó Mamani agregando que "ese mismo año, argentinos y sudafricanos estábamos unidos por el horror, pero también por la lucha y la voluntad de justicia social de nuestros pueblos".

Pese a este silenciamiento, pese al recuerdo esos dramáticos tiempos, Mamani sonrió cuando se enteró de esta noticia. "Ahora no podrán volver a silenciarnos", le dijo a Estela antes de despedirse con un abrazo.



Día 7: Sin abstinencia

Abstinencia. Giorgio Mamani, al igual que los jugadores argentinos y la esposa del presidente Zuma, no tiene el ardiente problema relatado por Horacio Pagani acá.

Tampoco considera que sólo el “10 por ciento o menos de gente sea aceptablemente estética”, como plantea Pagani. "La frase no sólo es racista, discriminadora, etnocéntrica, sino que también propia de un pajero importante", remató el último futbolista combativo.

De hecho, hoy amaneció acompañado. Resulta que Anna, la representante del Partido Verde de Alemania, estaba excitada por la victoria del equipo germano. Y Mamani, después de todo, es un goleador.

De esta forma, no se concretó el divorcio, iniciado en el seno del Anti-Mundial cuando la delegación del Partido Verde de Alemania repudió las borracheras y los faltazos de Mamani.

Ni siquiera se levantó de la cama para mirar Holanda-Dinamarca, partido que él define como "el clásico del sub-imperialismo". "Dinamarca relagó la isla de St. Thomas a Estados Unidos y Holanda le presta Aruba para molestar a Venezuela de Chávez", denunció el deportista con una férrea vocación latinoamericanista.

Sin embargo, él no quedó conforme con Anna, la teutona. Pues al levantarse, la militante que se preparó el desayuno para ella sola. “Es el típico individualismo nórdico”, ensayó el futbolista quechua acostumbrado a compartir los mates. "Después me vienen con eso de que ´otro mundo es posible´", protestó Mamani mientras se levantaba de la cama y calzaba la pantuflas.

domingo, 13 de junio de 2010

Día 6: Junto a Evo

Anoche. Giorgio Mamani, el último futbolista combativo, asistió a una de las cenas organizadas por la militancia mandelista del Soweto en el marco del Anti-Mundial, el evento político silenciado por la mayoría de los medios de comunicación.

Como anticipamos se preparó Potjiekos, una especie de guiso. Como toda comida a la hoya, se hizo con ingredientes económicos y con la ineludible voluntad de compartir colectivamente. "La revolución es una hoya llena", dijo Mamani antes de brindar.

La noche fue matizada con las canciones brindadas por uno de los coros del Soweto formado en uno de los programas de “Música por la inclusión”. “Miguel Angel Estrella tiene que ver esto”, pensó nuestro hombre en África.

Mientras la velada estaba por concluir, tras sus espaldas, Giorgio oyó una vez conocida. “Hermano, Hermano”, le decía alguien con el distinguible acento andino.

Al darse vuelta, lo reconoció: era un pariente su suyo. Era Evo Morales, el hijo de Dionisio Morales Huanca y María Mamani.

Giorgio lo frecuentó en los tiempos que la familia Morales cruzaba la frontera norte argentina como trabajadores golondrinas. Allí, su tía paterna descubrió la tarea social de Eva Perón y decidió bautizar a su hijo con este nombre que lo marcaría de por vida.

En la década del 60, ambos rebeldes primos se enfrentaron en los pedregosos potreros de Salta. Pero jamás lo hicieron en las arenas políticas.

El destino quiso que: uno pasara a la historia por ser el primer presidente indígena y el otro, fuera el último futbolista combativo. Muchos conocen el fanatismo que Evo profesa por el "balónpie". Pero pocos saben que el cocalero pasó años estudiando la doctrina de su primo en la cual se postulaba al fútbol como una herramienta para acercarse a las masas.

Ahora, el amor por la política y las pelotas volvía a unirlos en un fraterno abrazo.

- “Giorgio, hace tiempo que te estaba buscando: tengo algo que pedir”, confesó Evo.

- “Pida, que se le concederá”, arriesgó él.

- “Tengo que encargarle una misión: quiero que organice la selección quechua- parlante”, afirmó el presidente.

- “Jamás digo que no a una misión de riesgo, pero...”, reflexionó el guerrillero del balón.

- “Piénselo bien: si juntamos jugadores del antiguo territorio inca, seríamos la primera potencia futbolística de la región”, planteó Evo.

- “Interesante visión”, comentó el vanguardista goleador.

- “Fíjese: si sumamos la mitad de los puntos de Argentina y Chile, con los obtenidos por Bolivia, Perú y Ecuador, clasificamos primeros en las eliminatorias”, concluyó Morales.

Y ambos primos se fundieron en un abrazo de aprobación. Con este proyecto multinacional, multiestatal y pluriétnico -tal como lo establece la Constitución de Bolivia- se intentará derrotar los 70 años de hegemonía de los futbolistas sudamericana de la cuenca del Atlántico.

sábado, 12 de junio de 2010

Día 5: Entre Messi y Shangó

Nada de entradas regalas. Giorgio Mamani, el último futbolista combativo, no aceptó las dádivas de su viejo rival, Julio Grondona.

El precio de la dignidad es caro, pero no tanto como un ticket: lamentablemente, Mamani entró al estadio diez minutos tarde y se perdió el gol de Heinze porque su amigo Teko el cocacolero, estaba muy ocupado.

Resignado, se descargó cantando las típicas consignas contra el invasor inglés e instruyó a los amigos del Soweto para que cambien la letra de acuerdo a sus tradiciones socio-políticas: “El que no salta es un afrikanér”, repetían los luchadores mandelistas.

Mamani se quedó conforme con el desempeño argentino. Messi fue la vanguardia esclarecida que necesita todo aquel que quiere practicar el fútbol revolucionario. “Nos faltó un francotirador que fulmine al arquero”, recalcó mientras recorada a un wing palestino que ametralló a toda la barrera de defensores con tal de dejar el arco liberado.

Sin embargo, el veterano deportista realizó críticas al equipo argentino: “en el medio campo, nos falta un jugador del pejotismo bonaerense: necesitamos un Aníbal Fernández que no te deje pasar una. O, tal vez, un Mario Ishi que se inmole como un samurai para detener a los rivales".

De todas formas, Mamani tiene una gran estima por los nigerianos. “La América Morena le debe mucho a esa tierra habitada por el entrañable pueblo Yoruba: hoy pocos recuerdan que, en el Golfo de Guinea, fueron capturados la mayor parte de los africanos traídos a América como esclavos”, suele comentar Giorgio.

“De ellos, heredamos infinitos rasgos culturales: los Yorubas nos enseñaron la cultura de las palmas y los tambores, presentes en todas las fiestas y manifestaciones populares”, indicó evocando al contagioso sonido de los bombos peronistas.

"A ellos, les debemos varias danzas y géneros musicales”
, planteó apuntando que el candombe, el zamba y el tango -ritmos típicos de Uruguay, Brasil y Argentina, únicos campeones mundialistas del continente- tienen raíces yoruguas.

También de esta brava estirpe heredamos muchos de los cultos afroamericanos. Pero por suerte ni Shangó (el dios del Trueno) ni Oia (el señor del viento y el fuego), pudieron con los defensores del equipo maradoniano.

Alegre y satisfecho, Mamani se retiró del estadio sin provocar desmanes y regresó al Soweto para entrarle a un delicioso Potjiekos, una especie de guiso, similar a nuestra carbonara.

Fiel a sus convicciones, el indómito veterano prefirió cenar junto a sus camaradas del Anti-Mundial antes que ponerse a mirar la partido entre Inglaterra y Estados Unidos. “Es simple enfrentamiento inter-imperialista para ver quién paga los costos de ese ´Chernobil Petrolero´ que provocó la British Petroleum en el golfo de México”, declaró Giorgio con su reconocido estilo, antes de perderse en la negrura de la noche africana.


Día 5: Madrugada

Anoche Giorgio Mamani, el último futbolista combativo, se durmió temprano: en el Soweto no había clima de joda debido a la tragedia de la biznieta de Mandela.

Por eso, Giorgio se acostó pensando en los parecidos con el líder negro: ambos representan a una mayoría política oprimida, a una raza acorralada. Ambos conocieron las persecuciones y penas. Y, cuando estaba todo preparado para darles un homenaje ecuménico y politizar el verde césped, ese reconocimiento fue negado por las fuerzas inexplicables: Mandela sufrió ese nefasto accidente y Mamani sufrió a las Chibuku. “Nos cortaron las piernas”, suspiró Mamani.

“El destino a veces nos tiende una trampa y uno de puro guapo va y pone la pierna”, manifestó Mamani, preso de sus tribulaciones, intentando explicar su carácter belicoso y su culto a los excesos, que tantos problemas le trajo. “Mil veces lo hablé con Diego y jamás pudimos entender porqué mierda lo hacemos”, contó elípticamente Mamani antes de dormirse. "Él me comprende porque salimos de un barrio como el Soweto", sugirió.

Hoy, Mamani, se despertó a la madrugada y dijo: “soñé que Maradona, esta vez, escapaba a las trampas del destino”. Con esa corazonada, se levantó y se fue para el Ellis Park.

viernes, 11 de junio de 2010

Día 4: Mamani y Cuauhtémoc

Nos gustaría contar que Giorgio Mamani disfrutó del partido inaugural. Pero el encuentro entre Sudáfrica y México le pareció más pesado que las Chibuku.

En el entretiempo: se fue a comprar un refresco y entabló amistad con Teko, un cocacolero que había sido integrante de la gloriosa hinchada del Ria Stars, un equipo de la ciudad sudafricana de Polokwane, que desapareció entre las neblinas de los negociados: incluso, hay quienes hablan de una extraña "venta", un caso de magnitud similar al de Papel Prensa en Argentina. Esta historia lo sensibilizó y conmovió mucho más que lo desempeñado por los jugadores en todo el primer tiempo.

El cocacolero lo llevó hasta la sala de prensa. Allí, terminó de ver el partido, disfrutando del aire acondicionado y de los sandwich del servicio de lunch.

Mamani pensaba pasar desapercibido, entre los corresponsales de todo el mundo, ajeno a los menesteres deportivos. Sin embargo, cuando el DT de México, Javier Aguirre, estaba contestando una pregunta del periodista de Marca sobre el injustificable cambio de Javier "Chicharito" Hernández por Cuauhtémoc Blanco, desde el fondo del salón, se escuchó un vozarrón:

"Cuauhtémoc Blanco no es simplemente un jugador veterano, es más bien, alguien que oscurece el juego de la juvenil y talentosa selección mexicana: Cauhtemoc Blanco está insertado en la selección por mandato de las corporaciones que lo tienen como personaje de sus publicidades, no por sus habilidades deportivas ya casi inexistentes. ¡Admítalo, Señor Aguirre!".

Los jugadores mexicanos presentes sonreían con complicidad, casi asintiendo, aliviados.

Obiamente, la voz era de Giorgio Mamani. Con su particular estilo, denunciaba que la teórica "veteranía" que supuestamente Cuahutémoc venía a "aportar", en realidad escondía un negocio propio del fútbol mexicano, absolutamente viciado por la tercerizacion laboral, la transnacionalizacion, la compra y venta de marcas y la fetichizacion de los ídolos.

En definitiva, Giorgio estaba declarándole la guerra al neoliberalismo mexicano.

Aguirre reaccionó con su habitual estilo agresivo alegando que él era incorruptible. "No permitiré que un ultraizquierdista, olvidado de toda narración, pudiera acusarme de algo", declaró antes de levantarse y abandonar la sala de prensa antes de tener que hacer públicos sus compromisos con la administración del espurio Felipe Calderón.

La frase revelaba un conocimiento previo que volvía todo más incierto.
Seguramente, el DT -enrolado en la "izquierda all inclusive"- recordaba que Mamani había desempeñado un activo y combativo rol en el Mundial 86.

Mientras reinaba la confusión, Giorgio logró escabullirse gracias a la asistencia de su amigo cocacolero. Ya a salvo, Mamani le prometió a Teko que si logra visitar Polokwane, investigaría sobre la enigmática desaparición del Ria Stars. Y él, por su parte, le agradeció por su compromiso con el Futbol del Tercer Mundo y el Anti-Mundial, organizado por el movimiento globalifóbico.

A pie regresó al Soweto, donde se enteró de la peor noticia: la muerte de la biznieta de Mandela en un accidente de tránsito. Hasta el mandelismo disidente decidió suspender las disputas políticas y acompañar al líder.

En este contexto, Giorgio Mamani, el último futbolista combativo, esperará a la selección argentina y a su admirador: Diego Maradona.




Día 4: Inauguración

Hoy, era su día. Estaba todo listo para la inauguración del Anti-Mundial que iba convertirse en un homenaje a la trayectoria de Giorgio Mamani, el último futbolista combativo.

Sin embargo, él decidió pegar el faltazo. Minutos antes del inicio, huyó del Comité de Organización pegando un portazo y mandando a los de “Green Peace a la recalcada concha de su hermana”.

Mañoso y pendenciero, Mamani alegó que no le gustaron los planteos que le hicieron ayer.

Pero en realidad le ocurre otra cosa: no se banca es a la “aristocracia” del movimiento antiglobalización y guarda duras opiniones sobre sus máximos algunos de sus referentes.

Mamani considera que:

- José Bové es un chacarero ambicioso como de Angelis.
- Noami Klein una canadiense cuyo único mérito es refritar la literatura tercemundista de los últimos 40 años.
- Ignacio Ramonet, un representante del gorilismo francés que combatió a Chávez hasta que luego vio “la luz”.
- Manu Chao es un incapaz que no puede hacer una canción sin usar diminutivos.

Las fuerzas del destino pudieron más que las de su propio ego. Por eso, cuando iba a recibir los tan merecidos honores, prefirió abandonar las comodidades y los laureles para volver a convertirse en un clandestino y protegerse en la retaguardia del pueblo sudafricano. Otra vez se dejó llevar por la vida errante y su cardinal misión: predicar el futbol revolucionario.

Así fue abandonó el Soweto, todavía con su boca pastosa por las Chibuku de ayer, y encaró para Johannesburgo, la elegante ciudad, beneficiada con la renta minera sudafricana. “Pronto, Pino Solanas manifestará que esunescándalo”, pensó Mamani mientras caminaba.

La multitud lo guió hacia el Soccer City y, allí, recordó las palabras de Scalabrini Ortiz: “En las cosas humanas el número tiene la grandeza particular por sí mismo. En ese fenómeno majestuoso que asistía, el hombre aislado es nadie, apenas algo más que un aterido grano de sombra que asimismo se sostiene y que el impalpable viento de las horas desparrama. Pero la multitud tiene un cuerpo y un ademán de siglos”.

Este baño de multitud le quitó la resaca del día anterior y se le antojó futbol. Así en bar le arrebató la cartera a una pareja de jubilados ingleses logrando conseguir no sólo las entradas sino también financiación para sus próximas aventuras. “Ellos nos robaron las Malvinas”, se justificó Mamani.

“Las ceremonias mundialistas son el verdadero opio de los pueblos”, comentó Mamani, cabeceando en las tribunas. Sólo salió de su letargo para silbar a Joseph Blatter.

En lo extricamente futbolítico, Mamani también estaba en problemas. No sabía si alentar por Sudáfrica, el país que lo rescató del olvido, o por México, el país que lo rescató en los tiempos de la dictadura.

“A diferencia de aquellos que militaban en organizaciones internacionalistas y conseguían exiliarse en Suecia, Holanda, o Noruega, los peronistas carecíamos de estructuras que nos recibieran en el exterior”, suele plantear Mamani y considera que la fraternalidad entre el PRI y el PJ se debe a su carácter de ideologías autóctonas.

Más allá de ese melancólico recuerdo, Mamani cree que México en lo futbolístico es lo que el Subcomandante Marcos a la política: mucho blablá y ningún logro.


miércoles, 9 de junio de 2010

Día 3: Cerveza Chibuku y Shakira

"En el Soweto se toma la cerveza, Chibuku Shake Shake en tetrabrik".

Eso fue lo primero que contó, anoche por teléfono, Giorgio Mamani. Como todos saben, el último futbolista combativo está en Sudáfrica para participar del Anti-Mundial de Sudáfrica, el mega evento organizado por el movimiento globalifóbico.

Excitado por estas vivencias, Mamani relató que unos militantes de base del mandelismo disidente lo llevaron a dar un paseo por los carritos y barzuchos del Soweto, el barrio más pobre de "Yojanesburg", una especie de delegación del "conurbano global".

A eso de las 11 de la mañana, los muchachos le invitaron la primera cerveza y le explicaron que las Chibuku Shake Shake, tal como su nombre lo indica, deben batirse antes de ser consumidas.

Por su parte, Mamani –como buen hijo de un ferroviario boliviano y promotor de la cultura quechua– les enseñó a arrojar un poco de bebida al suelo para honrar a la Pachama Mama.

Con la tercera cerveza, Mamani descubrió que la Chibuku tiene más octanaje que las demás cervezas y que, incluso, muchas naftas.

Con la quinta cerveza, Mamani -como buen hijo de una cocinera napolitana y promotor de la cultura gastronómica- quiso conocer algunos platos típicos. Así se pidió unos boerewors (una especie de salchichas parrilleras) y las Sosaties, unos brochetts armados con carne de búfalo y gacela que vienen sazonadas con las salsas y especias africanas.

Aunque él se exilió en México, estos picantes le dieron sed. Y esa fue la vana coartada para continuar abriendo y batiendo las Chibuku Shake Shake.

Con la séptima cerveza, Mamani descubrió que el sol africano pega más que el del antiplano y que, en su sangre, el alcohol entraba en combustión.

Con la décima Chibuku, Mamani descubrió que, enfrente del carrito donde bebían, estaba Shakira. En un primer momento, pensó que era un espejismo causado por el calor, un efecto no deseado de las Chibuku o una alucinación producida por alguna enfermedad tropical.

Sin embargo, advirtió que todo era cierto cuando apreció la cara de gomazo de Antonito de la Rúa.

Rodeada por varios guardaespaldas con pinta de rugbiers de los Springbok y varios fotógrafos de las agencias internacionales, Shakira había sido llevada por Unicef hasta la escuela Isu'lihle del Soweto para “enseñarle a los niños el baile y la canción oficial del Mundial” (SIC).

“Hips don't lie”, planteaba la estrella pop mientras les mostraba a los a alumnos como batir las caderas y Mamani sólo pensaba a batir otra Chibuku Shake Shake.

Tolerancia. Eso era lo que él pensaba ejercer ante este espectáculo decadente y pasatista. Sin embargo, cuando escuchó a la cantante decir que "el Mundial es una gran oportunidad para que toda la atención se centre en temas tan importantes como la educación", Mamini se brotó.

Todos conocemos su carácter combativo. Todos conocemos que, sin una gota de alcohol, ya es muy vehemente. Así que podemos imaginar que, cuando Mamani se mana, se pone más pendenciero que el secretario Moreno.

De pronto, sin que los militantes y los guardias pudieran frenarlo, se abrió paso a los codazos y encaró a Shakira.

MAMANI: No podes decir eso, vos, atorranta.
SHAKIRA: ¿Qué dice éste?
MAMANI: Que no podes hablar de educación…
SHAKIRA: Para que sepa, la Fundación Alas, tiene un serio compromiso con la educación.
MAMANI: Tu fundación es una cueva de neliberales garcas que hundieron a América Latina.
SHAKIRA: No diga eso.
MAMANI: Igual, ¿qué se puede esperar teniendo como suegro a De la Rua?
SHAKIRA: Tony, atiéndelo.

Entre los guardaespaldas con cara de nazis, emergió Antonito de la Rúa.

- “¿Qué pasa acá?”, preguntó, con una papa en la boca, el eterno hijo de y esposo de.
- “¿Qué pasa? Pasa que son unos garcas neoliberales. Y que tu viejo tiene manchadas las manos de sangre”, espetó Mamani.
- “Le informo que mi padre acaba de ser sobreseído”, comentó con su turbeculoso acento.
- “Es un asesino de militantes populares”, replicó el fundador de Futbolistas para La Liberación.
- “Demuéstrelo en la Justicia”, respondió jactanciosamente Antonito.

Y eso fue para peor. Esa respuesta lo calentó más aún: nada lo calienta más que un ser bajo y petulante pida pruebas judiciales ante lo evidente. Entonces, furioso como un león, sudoroso como un búfalo, Mamani le zampó un izquierdazo al recoleto muchacho detonando una trifulca de la gran puta. La multitud que rodeaba a la cantante se batió como Chibuku Shake Shake y los palos de los guardias comenzaron a volar como en los viejos tiempos del Apartheid.

Por suerte, no hubo detenidos. Gracias a la experiencia del futbolista camporista y a la práctica de los militantes mandelistas, fogoneados en la protestas de 1976 (que terminaron con 500 muertos), todos pudieron escapar de la represión.

Pero eso no es todo: cuando Mamani llegó a la jefatura del Comité de Organización del Anti-Mundial lo reprendieron por su falta de disciplina.

La representante del Partido Verde de Alemana le achacó que por esos disturbios podrían perder la subvención de la Unión Europa, mientras que el delegado de Green Peace planteó que los envases tetrabrik de Chibuku Shake Shake tardan 300 años en biodegradarse. Por su parte, una docente, enrolada en la CTA, le recordó que no se ingresa a una escuela alcoholizado.

Estos planteos le cayeron peor que la Chibuku. Y cuando Mamani se empaca puede pasar cualquier cosa.




martes, 8 de junio de 2010

Día 2: Mamani, desde Soweto


Recibimos el primer llamado telefónico de nuestro amigo: Giorgio Mamani, el último futbolista combativo, ya llegó a Sudáfrica para participar del Anti-Mundial.

Si bien no pudo darnos detalles sobre su itinerario clandestino, sólo atinó a informarnos que está alojado en un comedor popular, gestionado por el mandelismo disidente, en el tristemente célebre barrio Soweto, la trastienda de la opulenta Johannesburgo, "la cabeza de goliat" de esta semi-colonia surafricana.

Ubicado a 25 kms de Johanesburgo, el Soweto integra aquella Liga de la Miseria que podríamos denominar como "el conurbano global" y está íntimamente emparentado con la Caba, el barrio El Petare y la Roshina.

El barrio nació: ante la acelerada llegada de migrantes internos, desde las poblaciones rurales, ocurrida tras el fin de la II Guerra Mundial, con la inicipiente industrialización de Johannesburgo, el corazón económico del país.

El repentino crecimiento de los patasucias asustó a la población blanca cuya máxima pesadilla era compartida, por entonces, por otras oligarquías del hemisferio sur: la creación de "autogobierno negro". Por eso, a partir 1948 se establecieron límites para al asentamiento y las primeras normativas que terminarían por configurar el sistema del apartheid.

Actualmente, malviven 4 millones de personas (negras, por si faltaba aclararlo).

Sin embargo, desde siempre, el Soweto ha sido un espacio de resistencia política y cultural: por eso, hoy no debe extrañarnos que sus vecinos se hayan preocupado en recibir a Giorgio Mamani, el último futbolista combativo, en las vísperas del inicio del Anti-Mundial.

"Comprendo lo que han sufrido ustedes con la discriminación: yo sufrí la discriminación de manera triple: por ser negro, por ser quechua y por peronista", declaró Giorgio Mamani al llegar a su refugio clandestino ante el Comité de Bienvenida.

Eso si. Los mandelistas (por más disidentes que sean) le presentaron un documento donde se establecía claramente que:

1) No iban a permitir que, en su estadía en estas tierras, se autoproclamara como "negro" por una cuestión de comparación cromática y 2) No iban a permitir que confundiera el nombre del aeropuerto local, Oliver Tambo, con el vocablo quechua ni con el tema de la lechería. Pues es un homenaje a un viejo militante que luchó contra el Aparheid.

Obviamente, Mamani entró en razón y aceptó ambos puntos. En las próximas horas participará de un homenaje a ese destacado activista del Frente Democrático de Liberación que, en 1967, fue nombrado presidente del Congreso Nacional Africano.

En los próximos días, seguiremos informando sobre la participación de Mamani en la celebración del Anti-Mundial.


lunes, 7 de junio de 2010

Día 1: Mamani llega Sudáfrica

Es su hora. Por fin le tocó recibir el reconocimiento negado durante tres décadas: el último futbolista combativo, Giorgio Mamani, llegó a Sudáfrica para participar del Anti-Mundial. El mega evento, organizado por el Movimiento Globalifóbico, el Partido Verde de Alemania, y el mandelismo disidente -el ala díscola del Congreso Nacional Africano-, pretende ser la contracara del pelotización capitalista encarada por los organismos multilaterales como la FIFA.

“Mientras algunas marcas deportivas llaman al ´Juego Bonito´, nosotros convocamos a ´jugar comprometidos´, plantean los organizadores del encuentro político que opacará a la cita deportiva y tendrá como máxima figura a Giorgio Mamani, el goleador clandestino, un delantero que siempre estuvo en la vanguardia del fútbol y las ideas.

La llegada a Sudáfrica de este ex futbolista, buscado por Interpol, generó muchas especulaciones: muchos creían que ingresaría al país a bordo de un pesquero filipino, mientras otros decían que arribaría en un avión negro. Nada más errado: para no perder la costumbre, después de vivir varias décadas en la clandestinidad, volvió a utilizar un nombre falso e ingresó al país disfrazado de camarógrafo de la televisión sueca. Su ingenio le impidió ser detenido en los duros controles del aeropuerto de Johannesburgo, Oliver Reginald Tambo. "Tambo es una palabra quechua y me dará buena suerte", había declarado a sus allegados antes de partir.

Estaba en lo cierto: allí, los oficiales policiales y agentes aduaneros se habían concentrados en repeler a los barra bravas argentinos sin advertir que, Giorgio Mamani, es mucho más peligroso que todos esos muchachotes subidos de peso, que necesitan reafirmar su masculinidad a los golpes.

Tampoco la corporación de periodistas deportivos notó su presencia. Aunque lo hubieran visto meando en el hall central de la terminal aérea jamás lo habrían mencionado en sus crónicas: una férrea censura cae sobre Giorgio y recién ahora su figura comienza a ser vislumbrada por las nuevas generaciones. Silenciado por las huestes de periodistas reaccionados, ocultados por los funcionarios acomodaticios y por futbolísticas sólo interesados en vender zapatillas, la historia de Giorgio Mamani permace acallada. Tal vez sea momento de dar a conocer.


Durante el próximo mes, estaremos siguiendo a Giorgio Mamani en su gira sudafricana y contaremos cada instancia del anti-Mundial.

martes, 1 de junio de 2010

¿Quién es Giorgio Mamani?

Giorgio Mamani, el último futbolista combativo, sigue esperando en la concentración del Soweto para participar del Anti-Mundial, el mega encuentro político organizado por el movimiento globalifóbico, el partido Verde de Alemania y el mandelismo disidente para opacar al campeonato de la FIFA.

Con esta trascendental invitación, el goleador rebelde siente que su paso por este mundo tuvo sentido: por fin, las nuevas generaciones conocerán su vida y obra.

Alojado en un rancho africano, tan parecido a su hogar natal en Salta, Mamani se permite repasar su vida.

Nació en San Antonio de los Cobres, Salta, en 1950, cuando el 50% del PBI estaba en manos trabajadoras y las condiciones materiales de subsistencia estaban aseguradas con creces. Hijo de un empleado ferroviario, oriundo de Chuquisaca, y de una cocinera napolitana, Giorgio recibió las proteínas necesarias para practicar el atletismo y derrochar energía.

“La distribución de la renta peronista generó la generación de futbolistas que triunfarían un cuarto de siglo después”
, suele explicar él.

Todavía era un niño andino cuando conoció a un profesor llamado Rodolfo Kush, que le hizo encontrar un sentido a la unión del mundo precolombino con lo criollo y europeo en la América actual, mestiza y sincrética.

Mientras se iniciaba en la vida atlética y comenzaba a lucirse en las categorías infantiles del San Antonio Footbal Club, ejercitó la lectura: pronto, de la colección Sandokán pasó a los libros de Jauretche, Scalabrini Ortiz, Ugarte, Orsi. El tomo de Justa, Libre y Soberana convivía con los de El Capital. La historia de Grecia y Roma se mezclaba con la de los caudillos populares. Ese lo convirtió en un referente dentro y fuera de la cancha.

La fallida experiencia guerrillera de Mascetti en Orán lo marcará de por vida. Poco después, se alistó en las FAP para, luego, sumarse a Montoneros. Su compromiso político y deportivo irá en aumento como la tensión del escenario nacional.

Un recorrido similar realizará tras el balón: del San Antonio FC fue transferido a San Martín de Tucumán para finalizar en Racing Club, institución afín a su militancia peronista.

Marcado por la época, impulsado por la imagen del Che, crea el FLN, Futbolistas Para la Liberación Nacional, que integrará el Frente Justicialista de Liberación (Frejuli) que llevará a Campora al Gobierno y a Perón al Poder. Traiciones, muertes, golpes y una larga noche sepultaron la ejemplar parábola de Mamani, zaguero ambidiestro, como buen peronista.

Por entonces, intentó modificar revolucionariamente los planteos tácticos y vislumbró a ese deporte como un arma para seducir a las masas. Fustigado por muchos por su “fútbol de guerrillas”, llevó las técnicas foquistas al campo de juego. Además, ideó el penalti molotov, incendiario disparo que quemaba redes y el tirolibre lanza-panfletos, que conscientizaba a arqueros más despolitizados. En más de una ocasión, se metió en las tribunas para dirigir a los hinchas en los enfrentamientos contra la policía. Y varias veces huyó las concentraciones para asistir a manifestaciones.

El esfuerzo militante y la belleza barroca que Mamani desplegaba sobre en el Cilindro de Avellaneda permitieron que el entrenador Cesar Luis Menotti lo convocara a integrar la Selección Nacional. En plena dictadura, se convirtió en el caudillo del equipo y la conducción de Montoneros diseñaría planes trascendentales para él.

El triunfo político-deportivo parecía la vuelta de la esquina. Sin embargo, el DT –vinculado al PC– recibió un llamado desde el teléfono rojo de Moscú y le ordenaron descartar al naposalteño para evitar dañar las relaciones comerciales entre la URSS y la Argentina.

Las causas que motivaron ese llamado permanecen todavía en penumbras. Tal vez, pronto, Mamani quiera develarlas.

Proscrito en las canchas, perseguido en las calles, ingresó a la clandestinidad. Sin avisar a sus superiores, Giorgio escapó a México con un pasaporte italiano. Muchos lo creyeron desaparecido y lloraron su muerte. Su rastro se perdió en los polvos de los caminos.

Ese fue el comienzo su incesante peregrinar que duraría hasta nuestros días: en todas las canchas donde triunfaba la injusticia, Mamani aparecía para predicar su fútbol revolucionario. Del país azteca viajó a Italia y de ahí pasó a Palestina donde armó –a pedido de Yasir Arafat- la única selección nacional de un estado que no existe. Más tarde visitaría la Libia de Gadafi e iría a Nicaragua y El Salvador para dar las cátedras “Fútbol para la Liberación”.

De todos lados, debió huir en secreto para proteger su vida y su rastro se perdió en una maraña de intereses y versiones jamás confirmadas. Silenciado por los reaccionarios, olvidado por muchos ingratos, Mamani jamás cedió a las miles de la fama y, con los años, fue adquiriendo una envestidura casi mítica.

Pero su tiempo de revancha ya llegó: Giorgio participará del Anti-Mundial de Sudáfrica y será su máximo orador.

De cierta forma, con semejantes honores, Mamani se siente renacer: por eso, le dedicamos este tema del Soweto String Cuartet.