miércoles, 16 de junio de 2010

Día 9: Furia

Furioso. Así estaba Giorgio Mamani, el último futbolista combativo, mientras pasaban por TV el partido de España y Suiza.

Como ya contamos hoy, las actividades del Anti-Mundial comenzaron temprano: arrancaron con unas empanadas y tamales acompañadas de no poco vino. Y siguieron con un partido homenaje entre los militantes sociales hondureños y chilenos y después miraron por TV el triunfo del Chile de Bielsa sin mayores problemas.

Hasta que, luego, arrancó la televización del partido de España, el ex candidato.

Pero resulta que: Mamani se levantó y empezó a putear a la pantalla de televisión, como un loco, ni bien España puso en pie en el césped.

- “¿Mamaní le pegó mal el vinito?”, preguntó un chileno.
- “No, no es eso”, respondió él.

Mamani seguía frente a la pantalla puteando.

- “¿Mamani está enojado con España porque Pizarro conquistó a los Incas?”, preguntó un hondureño con sangre maya.
- “No, no es eso”, respondió él.

Como si estuviera en la cancha: seguía insultando a España.

- “¿Mamani está enojado por la Segunda Conquista realizada por España durante de la década del 90?", preguntó un militante altermundista.
- “No, no es eso”, respondió él.

Así seguía un buen rato: hasta que uno le alcanzó un vaso de vino.

- “¿Qué le pasa, Mamani?”, preguntó el tipo queriendo saber.
- “Me da bronca que el Partido Socialista Obrero Español impulse la flexibilización laboral. Hace rato que no son socialistas, ahora son antiobrero y pronto ni siquiera serán españoles”, respondió el viejo futbolista.

En el mismo tono, agregó:

- “Los radicales, con De la Rua, tuvieron la DIGNIDAD de coimear con la Banelco. Estos españoles lo hacen por gusto y siguen posando de progre”.

Esa había sido la gota que derramó el vaso de paciencia: Mamani ya andaba enojado con el diario El País que, antes se limitaba a criticar las experiencias políticas latinoamericanas con cierto aire de superioridad y ahora también se había ensañado con el equipo de Maradona mientras España -yendo de punto- pierde con la banca Suiza.

“Es una metáfora que explica su quiere financiero”, dijo, por último Mamani, antes de brindar por la derrota de la "furia roja".

Por si falta aclararlo: ahí, a nadie le importó que el gol suizo fue "antireglamentario".

Día 9: Tamales y empanadas

Todos borrachos y riendo. Así terminó el partido homenaje a la militancia social de Chile y Honduras organizado por Giorgio Mamani, el futbolista combativo, en el barrio de Soweto.

Desde ya, fue uno de los momentos más entretenidos del Anti-Mundial. La cita comenzó con un gran almuerzo a la canasta: los chilenos aportaron 50 docenas de empanadas y 30 cajas de vino Santa Elena, famoso por su buen precio y su áspero sabor. Mientras los hondureños trajeron 50 docenas de tamales. “Dos comidas que están presentes en toda la América Morena”, acotó el mentor de este encuentro deportivo-político.

Cuando todos estaban entonados, Mamani convocó a librar un "fulbito" en uno de los muchos potreros de esta barriada africana. “No me gustan los enfrentamientos entre países latinoamericanos porque amplían el proceso de balcanización, promovido por nuestras oligarquías hace 200 años”, arengó Mamani antes del punta pie inicial.

El equipo hondureño estaba dirigido por ex presidente Manuel Zelaya, quien comparte con Mamani ese destino errante, lleno de persecuciones y asilos. “Nuestra patria es como una pelota: vamos de un lado a otro, golpe a golpe”, se dijeron en broma.

Su equipo estaba preparado para la resistencia: la primera línea eran conformada por militantes y periodistas perseguidos por el régimen de Porfidio Lobos. Pero lo mejor era aportado por varios garifunas, descendientes de los antiguos esclavos, juegan con la misma gracia que bailan y cantan.

La dirección de la escuadra chilena era otro lujo: quedó en manos Miguel Littin, el director de El chacal de Nahuel Toro, quien supo integrar los órganos de prensa de la Unión Popular y del gobierno de Salvador Allende.

En el arco atajaba un minero del cobre con sus manos gastadas. La defensa estaba conformada por un mapuche –radicado ya en Holanda– y un sindicalista de la CUT. Al medio, se desempeñaba un desocupado de la Población Legua Emergencia, un barrio muy parecido al Soweto, otro representante del "conurbano global". El delantero era otro lujo: Alejandro Navarro, el díscolo senador del MAS, que siempre dispuesto a ir al frente.

El partido: como era de esperar no fue ninguna demostración de destrezas y talentos. Al mediodía, cuando el sol comenzó a pegar, cortaron rápido y se fueron a ver mirar por TV al encuentro de sus respectivas selecciones. “Ta bien… lo mismo hacíamos nosotros en México en el 78. Somos cuadros, pero no somos marcianos”, remarcó Mamani antes de regresar al salón comedor, donde continuaron brindando con vino Santa Elena.

Entre copa y copa, los muchachos de Chile le comentaron un rumor: un rumor sobre un romance entre el loco y la mami. Hacen linda pareja.


lunes, 14 de junio de 2010

Día 8: Silenciados

Silenciado. Una vez más Giorgio Mamani, el último futbolista deportivo, fue víctima de la tácita censura del establishment del periodismo.

Nada se dijo de la reunión de este deportista rebelde mantuvo con Estela de Carlotto. La presidente de las Abuelas de Plaza de Mayo se acercó hasta el Soweto para saludarlo y participar del Anti-Mundial. Además, aprovechó su presencia en el foro para promover su candidatura al Premio Nobel de la Paz. El compromiso de esta mujer con los Derechos Humanos es tan fuerte que ni el Partido Verde de Alemania pudo presentar objeciones.

"Mi cancha es el mundo, y la lucha con abuelas", declaró Estela ante un auditorio repleto demostrando un cabal conocimiento de la Doctrina Mamani. "Este premio Nobel sería para todas las mujeres argentinas. No somos distintas, ni mejores ni peores, somos parte de esas argentinas que luchan en los comedores para los pobres, los merenderos, por mantener una casa con su trabajo", afirmó emocionando a las militantes del mandelismo de base que realizan esas tareas en esta populosa barriada.

Tampoco nada se dijo del homenaje que Estela de Carlotto y Giorgio Mamani realizaron a las víctimas de la masacre de 16 de junio de 1976.

Por entonces, el Apartheid había ordenado que los estudiantes negros debían estudiar el afrikaans, la lengua del opresor blanco, provocando una serie de protestas estudiantiles que serían reprimidas por las fuerzas policiales con un saldo de 575 muertos.

"Es la versión sudafricana de la noche de los lápices", recalcó Mamani agregando que "ese mismo año, argentinos y sudafricanos estábamos unidos por el horror, pero también por la lucha y la voluntad de justicia social de nuestros pueblos".

Pese a este silenciamiento, pese al recuerdo esos dramáticos tiempos, Mamani sonrió cuando se enteró de esta noticia. "Ahora no podrán volver a silenciarnos", le dijo a Estela antes de despedirse con un abrazo.



Día 7: Sin abstinencia

Abstinencia. Giorgio Mamani, al igual que los jugadores argentinos y la esposa del presidente Zuma, no tiene el ardiente problema relatado por Horacio Pagani acá.

Tampoco considera que sólo el “10 por ciento o menos de gente sea aceptablemente estética”, como plantea Pagani. "La frase no sólo es racista, discriminadora, etnocéntrica, sino que también propia de un pajero importante", remató el último futbolista combativo.

De hecho, hoy amaneció acompañado. Resulta que Anna, la representante del Partido Verde de Alemania, estaba excitada por la victoria del equipo germano. Y Mamani, después de todo, es un goleador.

De esta forma, no se concretó el divorcio, iniciado en el seno del Anti-Mundial cuando la delegación del Partido Verde de Alemania repudió las borracheras y los faltazos de Mamani.

Ni siquiera se levantó de la cama para mirar Holanda-Dinamarca, partido que él define como "el clásico del sub-imperialismo". "Dinamarca relagó la isla de St. Thomas a Estados Unidos y Holanda le presta Aruba para molestar a Venezuela de Chávez", denunció el deportista con una férrea vocación latinoamericanista.

Sin embargo, él no quedó conforme con Anna, la teutona. Pues al levantarse, la militante que se preparó el desayuno para ella sola. “Es el típico individualismo nórdico”, ensayó el futbolista quechua acostumbrado a compartir los mates. "Después me vienen con eso de que ´otro mundo es posible´", protestó Mamani mientras se levantaba de la cama y calzaba la pantuflas.

domingo, 13 de junio de 2010

Día 6: Junto a Evo

Anoche. Giorgio Mamani, el último futbolista combativo, asistió a una de las cenas organizadas por la militancia mandelista del Soweto en el marco del Anti-Mundial, el evento político silenciado por la mayoría de los medios de comunicación.

Como anticipamos se preparó Potjiekos, una especie de guiso. Como toda comida a la hoya, se hizo con ingredientes económicos y con la ineludible voluntad de compartir colectivamente. "La revolución es una hoya llena", dijo Mamani antes de brindar.

La noche fue matizada con las canciones brindadas por uno de los coros del Soweto formado en uno de los programas de “Música por la inclusión”. “Miguel Angel Estrella tiene que ver esto”, pensó nuestro hombre en África.

Mientras la velada estaba por concluir, tras sus espaldas, Giorgio oyó una vez conocida. “Hermano, Hermano”, le decía alguien con el distinguible acento andino.

Al darse vuelta, lo reconoció: era un pariente su suyo. Era Evo Morales, el hijo de Dionisio Morales Huanca y María Mamani.

Giorgio lo frecuentó en los tiempos que la familia Morales cruzaba la frontera norte argentina como trabajadores golondrinas. Allí, su tía paterna descubrió la tarea social de Eva Perón y decidió bautizar a su hijo con este nombre que lo marcaría de por vida.

En la década del 60, ambos rebeldes primos se enfrentaron en los pedregosos potreros de Salta. Pero jamás lo hicieron en las arenas políticas.

El destino quiso que: uno pasara a la historia por ser el primer presidente indígena y el otro, fuera el último futbolista combativo. Muchos conocen el fanatismo que Evo profesa por el "balónpie". Pero pocos saben que el cocalero pasó años estudiando la doctrina de su primo en la cual se postulaba al fútbol como una herramienta para acercarse a las masas.

Ahora, el amor por la política y las pelotas volvía a unirlos en un fraterno abrazo.

- “Giorgio, hace tiempo que te estaba buscando: tengo algo que pedir”, confesó Evo.

- “Pida, que se le concederá”, arriesgó él.

- “Tengo que encargarle una misión: quiero que organice la selección quechua- parlante”, afirmó el presidente.

- “Jamás digo que no a una misión de riesgo, pero...”, reflexionó el guerrillero del balón.

- “Piénselo bien: si juntamos jugadores del antiguo territorio inca, seríamos la primera potencia futbolística de la región”, planteó Evo.

- “Interesante visión”, comentó el vanguardista goleador.

- “Fíjese: si sumamos la mitad de los puntos de Argentina y Chile, con los obtenidos por Bolivia, Perú y Ecuador, clasificamos primeros en las eliminatorias”, concluyó Morales.

Y ambos primos se fundieron en un abrazo de aprobación. Con este proyecto multinacional, multiestatal y pluriétnico -tal como lo establece la Constitución de Bolivia- se intentará derrotar los 70 años de hegemonía de los futbolistas sudamericana de la cuenca del Atlántico.

sábado, 12 de junio de 2010

Día 5: Entre Messi y Shangó

Nada de entradas regalas. Giorgio Mamani, el último futbolista combativo, no aceptó las dádivas de su viejo rival, Julio Grondona.

El precio de la dignidad es caro, pero no tanto como un ticket: lamentablemente, Mamani entró al estadio diez minutos tarde y se perdió el gol de Heinze porque su amigo Teko el cocacolero, estaba muy ocupado.

Resignado, se descargó cantando las típicas consignas contra el invasor inglés e instruyó a los amigos del Soweto para que cambien la letra de acuerdo a sus tradiciones socio-políticas: “El que no salta es un afrikanér”, repetían los luchadores mandelistas.

Mamani se quedó conforme con el desempeño argentino. Messi fue la vanguardia esclarecida que necesita todo aquel que quiere practicar el fútbol revolucionario. “Nos faltó un francotirador que fulmine al arquero”, recalcó mientras recorada a un wing palestino que ametralló a toda la barrera de defensores con tal de dejar el arco liberado.

Sin embargo, el veterano deportista realizó críticas al equipo argentino: “en el medio campo, nos falta un jugador del pejotismo bonaerense: necesitamos un Aníbal Fernández que no te deje pasar una. O, tal vez, un Mario Ishi que se inmole como un samurai para detener a los rivales".

De todas formas, Mamani tiene una gran estima por los nigerianos. “La América Morena le debe mucho a esa tierra habitada por el entrañable pueblo Yoruba: hoy pocos recuerdan que, en el Golfo de Guinea, fueron capturados la mayor parte de los africanos traídos a América como esclavos”, suele comentar Giorgio.

“De ellos, heredamos infinitos rasgos culturales: los Yorubas nos enseñaron la cultura de las palmas y los tambores, presentes en todas las fiestas y manifestaciones populares”, indicó evocando al contagioso sonido de los bombos peronistas.

"A ellos, les debemos varias danzas y géneros musicales”
, planteó apuntando que el candombe, el zamba y el tango -ritmos típicos de Uruguay, Brasil y Argentina, únicos campeones mundialistas del continente- tienen raíces yoruguas.

También de esta brava estirpe heredamos muchos de los cultos afroamericanos. Pero por suerte ni Shangó (el dios del Trueno) ni Oia (el señor del viento y el fuego), pudieron con los defensores del equipo maradoniano.

Alegre y satisfecho, Mamani se retiró del estadio sin provocar desmanes y regresó al Soweto para entrarle a un delicioso Potjiekos, una especie de guiso, similar a nuestra carbonara.

Fiel a sus convicciones, el indómito veterano prefirió cenar junto a sus camaradas del Anti-Mundial antes que ponerse a mirar la partido entre Inglaterra y Estados Unidos. “Es simple enfrentamiento inter-imperialista para ver quién paga los costos de ese ´Chernobil Petrolero´ que provocó la British Petroleum en el golfo de México”, declaró Giorgio con su reconocido estilo, antes de perderse en la negrura de la noche africana.


Día 5: Madrugada

Anoche Giorgio Mamani, el último futbolista combativo, se durmió temprano: en el Soweto no había clima de joda debido a la tragedia de la biznieta de Mandela.

Por eso, Giorgio se acostó pensando en los parecidos con el líder negro: ambos representan a una mayoría política oprimida, a una raza acorralada. Ambos conocieron las persecuciones y penas. Y, cuando estaba todo preparado para darles un homenaje ecuménico y politizar el verde césped, ese reconocimiento fue negado por las fuerzas inexplicables: Mandela sufrió ese nefasto accidente y Mamani sufrió a las Chibuku. “Nos cortaron las piernas”, suspiró Mamani.

“El destino a veces nos tiende una trampa y uno de puro guapo va y pone la pierna”, manifestó Mamani, preso de sus tribulaciones, intentando explicar su carácter belicoso y su culto a los excesos, que tantos problemas le trajo. “Mil veces lo hablé con Diego y jamás pudimos entender porqué mierda lo hacemos”, contó elípticamente Mamani antes de dormirse. "Él me comprende porque salimos de un barrio como el Soweto", sugirió.

Hoy, Mamani, se despertó a la madrugada y dijo: “soñé que Maradona, esta vez, escapaba a las trampas del destino”. Con esa corazonada, se levantó y se fue para el Ellis Park.